Alguien te pregunta cómo estás y respondes «bien», aunque llevas días con presión en el pecho, irritabilidad o ganas de aislarte. Sabes que algo ocurre, pero no encuentras una palabra que lo explique. Cuando intentas hablarlo, tu mente se queda en blanco o describes hechos sin saber qué sentiste. Esta dificultad puede relacionarse con la alexitimia.

alexitimia

La alexitimia no significa carecer de emociones ni ser una persona fría. Describe dificultades para identificar, diferenciar y comunicar estados emocionales. Puede aparecer con distinta intensidad y no constituye por sí sola un diagnóstico clínico.

¿Cómo se siente la alexitimia desde dentro?

Para algunas personas, la emoción llega primero como una sensación corporal: nudo en el estómago, tensión, cansancio o aceleración. Otras distinguen únicamente entre «estar bien» y «estar mal». También puede resultar más fácil resolver problemas prácticos que hablar de necesidades afectivas.

Esto puede generar culpa o distancia en las relaciones. La pareja interpreta silencio como indiferencia; la persona, en cambio, siente que le piden explicar algo que todavía no comprende. Cuanto mayor es la presión por expresarse, más bloqueo aparece.

¿Qué señales pueden orientar?

Dificultad frecuente para poner nombre a lo que sientes.

Confusión entre emociones y sensaciones físicas.

Tendencia a relatar hechos sin expresar la experiencia interna.

Problemas para reconocer qué necesitas o pedir apoyo.

Explosiones emocionales después de acumular malestar.

Estas señales también pueden aparecer por estrés, aprendizaje familiar, trauma u otros problemas. Por eso no conviene convertir un test de internet en un diagnóstico.

¿Por qué puede desarrollarse esta dificultad?

Las emociones se aprenden a reconocer en relación con otras personas. Crecer en ambientes donde se invalidaba el malestar, se premiaba controlarlo todo o no existía lenguaje emocional puede limitar ese aprendizaje. También influyen experiencias traumáticas, mecanismos de protección y determinados trastornos psicológicos o médicos.

¿Cómo se trabaja la alexitimia en terapia?

El proceso suele ser gradual. Primero se amplía la atención a señales corporales, situaciones desencadenantes y conductas. Después se construye vocabulario emocional, se diferencian matices y se conecta cada emoción con necesidades y decisiones. No se obliga a sentir más, sino a comprender mejor lo que ya está ocurriendo.

Las revisiones disponibles indican que distintas intervenciones psicológicas pueden reducir rasgos alexitímicos, aunque la evidencia todavía es heterogénea. El trabajo debe adaptarse al ritmo y al problema asociado de cada persona.

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¿Cuándo pedir ayuda?

Si no entender tus emociones deteriora tus relaciones, aumenta la somatización o te lleva a explotar y después arrepentirte, una valoración puede ayudarte. En Kaizen Psicología y Formación, en Alcalá de Henares, puedes explicar simplemente que te cuesta saber qué te pasa. No necesitas llegar con las palabras correctas: encontrarlas puede formar parte de la terapia.

Mientras tanto, puede ser útil registrar una situación concreta, qué notaste en el cuerpo, qué hiciste y qué necesitabas en ese momento. No se trata de acertar una etiqueta emocional, sino de empezar a observar sin exigirte una respuesta perfecta.

Ese aprendizaje requiere tiempo y práctica.

Si te sientes identificado con lo que has leído, en Kaizen Psicología y Formación podemos ayudarte.

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info@kaizenpsicoformacion.com

Somos un equipo de psicólogos con más de 20 años de experiencia en diversos ámbitos de intervención. Hemos trabajado en el campo de las demencias, las adicciones, la infancia y el trauma.

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